Muchos de los estilos más famosos de Bélgica surgieron en monasterios. Entre ellos destacan la Dubbel, la Tripel y la Quadrupel, que representan distintos niveles de intensidad y complejidad.
La Dubbel es generalmente oscura, con sabores a caramelo, frutas secas y malta tostada. Su contenido alcohólico suele situarse entre 6% y 8%.
La Tripel, en contraste, es de color dorado y más fuerte, con un perfil aromático complejo que incluye notas especiadas y frutales.
Finalmente, la Quadrupel es una cerveza intensa y rica, con alto contenido alcohólico y sabores profundos que recuerdan a frutas maduras y azúcar caramelizado.
